Peter Hook y sus amplios muslos en México
PorHay condiciones en las cuales se deben tomar decisiones. Decisiones rápidas y algunas veces dolientes. No importa el balotaje que se ha tenido que desarrollar para poder apropiarse de aquellas prescripciones; unas prescripciones que en vez de conseguir medicamentos, nos hicieron conseguir boletos.
El pasado 1º de octubre, Peter Hook venía a la ciudad de México para presentarse en el Pasagüero. La emoción que tenía por presenciar dicho acto era bárbara, me encontraba entusiasmado por lo que escucharía, por lo que vería, y por la compañía que tendría. No importaba que mis hábitos recurrentes hacia el despilfarro siguieran en aumento, no importaba que mi estómago estuviera tocado; solamente importaba el estar frente a ese inglés panzón que haría que mi calzado fuera pisoteado y manchado por excedentes de suciedad.

Había asistido confiado, pensando en que obtendríamos el boletaje necesario para asistir con las personas idóneas y queridas, y así escuchar el Unknown Pleasures en su totalidad; pero algo le olía mal a alguien y ello no provenía de mis axilas.
Teníamos planeado el ir el mismo sábado 1º de octubre a dicho recinto, para obtener los boletos; pero para nuestra decepción, estos se habían acabado justo cuando los íbamos a comprar. En esos momentos, solamente tenía ganas de llorar, pero dado que mi gallardía y corporalidad no me permiten aquello; solamente me puse afligido y dolido. No tenía ganas de mirar a los ojos a aquella persona a la cual le había prometido que iríamos, aquel ser con el cual sueño despierto y dormido; aquel ser que me hace idealizar que las lágrimas pueden ser ajenas a la tristeza. Por ello, trataba de evitar mostrar una pesadumbre, que afortunadamente no llegó por una noticia que un querido amigo nos dio. Pondrían a la venta 50 boletos más a las 19 horas de aquel día; por lo que decidimos masticar un poco de aire para llenar nuestros estómagos y así olvidar el vacío que embargaba a nuestro aparato digestivo. Llegamos, preguntamos y nos formamos. Estábamos emocionados por comprar un total de 6 boletos, pensando en que aquella noche sería fantástica para rendir tributo a la hermandad de la uva; pero al encontrarnos en el primer lugar de la fila, nos notificaron que solamente se vendía un boleto por persona. No había reflejos en mi mente del momento en el cual me encontraba, aquel miedo que pensaba que había perdido, comenzaba a aparecer nuevamente; no tenía hábitos necesarios para olvidar a los seres que me habían encargado la compra de boletos, pero tampoco tenía vislumbrado el faltar a ver al panzón de Hook. Los gritos de los encargados y de la cola, hacían que la decisión fuera más difícil de tomar; pero de alguna forma u otra, el plan para poder adentrarnos a tal evento sucedió; no con todas las personas que había pensado, pero sí con la cual había deseado.
Al estar ya presente, pude sentir el calor de la gente; no un calor que te hace sentir bienvenido, sino un calor que te hace sentir indefinido. Indefinido al no conocer cómo vas a actuar, cómo te vas a mover, o cómo vas a bailar. Dejé perder todas aquellas sensaciones gracias al extravío de mi sweter y a morder distintos cráneos que me hicieron degustar diversos tipos de gomina barata. Comencé a emocionarme cuando apareció Hook y compañía, comenzando a tocar canciones del An ideal for living, (No love lost, Leaders of men) , Still (Glass) y otra que no sé cuál era. En esos momentos, la muchedumbre solamente se estaba empujando, haciendo quedar mal a la audiencia del death metal (sí, éstos eran más traviesos que muchos maldosos iracundos); por lo que decidimos ser parte de ellos y dejarnos aventar sin preocupaciones. No sabía qué seguiría en el repertorio, no tenía idea después del comienzo de éste; pero lo que siguió solamente me hace pensar en los momentos en los cuales descubrí a Joy Division; añorando discusiones acerca de qué estaba más padre, si Joy Division o New Order. Hasta ese momento, no encontraba respuesta alguna para tal debate, pero comenzó a escucharse Disorder, y todos aquellos cuestionamientos se fueron por el retrete.
Jamás había pensado en escuchar el Unknown Pleasures completo y en orden. Todavía sigo pensando en aquellos momentos, en los cuales la emoción me ganaba y unas pequeñas lágrimas se enfrascaban en mis pestañas. No me encontraba casi bailando, debido a estar apachurrado y a no encontrar manera alguna de expresar lo que estaba sintiendo; solamente me quedé viendo al escenario y a una hermosa nuca que estaba en frente de mí; pero lo que en verdad deseaba era dejarme caer en el suelo y emocionarme como un nene al jugar con un cochecito.
Insight llegó, y ahí olvidé en donde me encontraba. No ponía mucha atención a mí alrededor; solamente me puse a recordar los momentos especiales que pueden ser vistos como una pérdida de tiempo, idealizando que aquel tiempo mermado, puede ser un tiempo deseado. Hubo algo que me molestó, y aquellos rayitos que suelen escucharse a lo largo de la canción antes mencionada, no se escucharon; por lo cual decidí concentrarme en New Dawn Fades. Siguiendo el orden estipulado por los placeres desconocidos, New Dawn Fades solamente me llenaba de pensamientos que me decían que en base a las distancias, se puede admirar a las personas; que en base a los errores cometidos, el aprendizaje va tomado de la mano con la culpa captada.
Siguió transcurriendo el tiempo, se terminó el Unknown Pleasures y las piezas del Closer, Warsaw y Substance siguieron apareciendo. No recuerdo el orden, ni la mayoría de las canciones; pero recuerdo que éste ha sido el primer concierto en el cual no he añorado mi cama ni la pulcritud; quería seguir con la espalda mojada y con los muslos embarrados a los pantalones por mucho tiempo.
Hook se fue y regresó, se encaminó y volvió, huyó y retornó un total de 3 veces; para terminar la noche con Love will tear us apart. Sabía que terminarían con ella, y afortunadamente no se desquició para tocarla brutalmente; sino suavemente como un betún de chocolate.
Quiero agregar que he dedicado mis fluídos durante el mes de octubre al Pasagüero, por su manera de tratar a la gente y por vender cerveza tan asquerosa ¡Cómanse mis calzones malditos!
Gracias bigote poblado, pelos chinos y ojos rasgados por su decisión; pero gracias a los aretitos azules por haber sudado conmigo.